Esta es una pregunta controvertida, detrás de la cual se esconden otras, como por ejemplo ¿si nos pasásemos a la agricultura ecológica….
cuántas selvas deberíamos deforestar?.
Puestos a preguntar, podríamos preguntarle también a la agricultura convencional, ¿podrá la agricultura convencional alimentar al mundo en el futuro? ¿y actualmente puede alimentar al mundo?
Esta es pregunta trampa, técnicamente sabemos que sí, pero en la práctica no lo hace, ya que la barrera no es técnica….
También podríamos preguntarnos a nosotros mismos ¿Cuántas selvas salvaríamos si los campos dedicados a cerveza y vino los dedicásemos a alimentar al mundo?
Y es que, hay quien piensa que la agricultura ecológica es una “comida para pijos”. En este sentido, no me cabe duda de que, los afortunados que podemos tomar cerveza y vino (ecológico o no), y conducir coches, y usar móviles, somos unos pijos, y gracias a nuestros caprichos, además de estar destrozando el planeta, estamos matando de hambre, de enfermedades y de guerras a otros, y a veces a nosotros mismos.
Dado el limitado papel que tiene actualmente la agricultura ecológica, tardé bastante en plantearme el problema de la seguridad alimentaria. Mientras la agricultura ecológica juegue un papel modesto, no me parecía mala idea que los países “pijos” dejemos de contaminar, y de sobre-producir alimentos. Al fin y al cabo, visto de forma burda, podría dar una opción a aquellas tierras y pueblos que, por falta de competitividad, se están abandonando en muchos países desarrollados. Apostar por vender calidad en vez de precio, no es una mala opción en este mundo en el que los agricultores apenas cubren gastos, ni cuando la cosecha es mala (porque no producen) ni cuando es buena (porque los precios se hunden).
